En el acto estuvo el presidente, los ministros de Educación,
Cultura y Justicia.
El gobierno presentó el Plan Nacional de Lecturas, destinado
a llegar a 10 millones de niños y adolescentes de los niveles primario y
secundario. En un acto en el Museo Casa Rosada (ex Museo del Bicentenario), el
ministro de Educación, Nicolás Trotta, y la coordinadora del Programa, Natalia
Porta López , dieron a conocer los ejes de este relanzamiento junto al
presidente Alberto Fernández. Los acompañaron los ministros de Cultura, Tristán
Bauer, y Justicia, Marcela Losardo, además de los y las escritores,
ilustradores, editores y gráficos que llenaron la sala. El Plan será recuperado
con algunas novedades. Una es que la distribución de libros estará apoyada por
una red federal de mediadores, para acercar la lectura como un acto cotidiano.
Y que habrá un consejo asesor encargado de definir los libros a editar. Además,
el Estado va a desarrollar contenidos en formatos digitales, en línea con los
nuevos hábitos de consumo cultural.
El programa apunta a que la lectura literaria, recreativa (y
no solo la de los libros de texto) vuelva a tener un espacio en el aula. Ya se
está trabajando en una primera edición de "180 lecturas sugeridas para 180
días de clase". Habrá además líneas de acción para el trabajo de docentes
y bibliotecarios.
El lanzamiento fue parte del paquete de medidas tomadas por
el Ministerio de Educación nacional para reasumir políticas educativas. El Plan
de Lecturas -como la paritaria docente, el Conectar Igualdad y los programas
socioeducativos- fue desmantelado en la gestión de Cambiemos, que llegó a tirar
en los contenedores de basura del Palacio Pizzurno centenares de libros del
programa. Los planes de lectura quedaron supeditados así a la inversión que
cada provincia pudiera destinarles; las bibliotecas escolares se vieron en
dificultades para prestar textos a los alumnos, que dejaron de recibir
literatura para llevar a casa. En los archivos queda la foto de un grupo de
personas rebuscando en los tachos, intentando rescatar los libros desechados por
el Ministerio. En la web, de la misma manera, quedan blogs creados para
mantener accesibles los recursos que Educación produjo entre 2003 y 2015. Años
en los que el estado nacional llegó a distribuir gratuitamente 40 millones de
ejemplares libros.
El presidente Alberto Fernández habló en el lanzamiento del
plan. Se definió como "un lector analógico": está acostumbrado
"a dar vuelta la página de papel", a subrayar y hacer anotaciones en
los márgenes. Sin embargo, calificó el
uso de la pantalla como “inevitable”. Por esto, señaló, el Estado va a ocuparse
de poner los contenidos en soportes digitales. En esa dirección, el ministro de
Educación, Nicolás Trotta, adelantó que el proyecto es avanzar hacia la
multiplataforma, generando aplicaciones e insumos para leer.
El programa va a tener un Consejo Asesor que será el
encargado de definir las colecciones, los textos y las obras que formen parte
del Plan. Otras iniciativas anunciadas son una campaña en los medios (“Una que
leamos todos”) para promover la lectura en familia, una encuesta de lectura
-desde 2015 se dejó de hacer- y la creación del concurso "Yo sueño, yo
escribo”, para la publicación de cuentos y poemas.
Con todo, la nueva coordinadora del Plan, Natalia Porta
López, marcó que el Plan será trabajado con políticas de cercanía, dentro de
las aulas y con bajo perfil. "Confiamos en la lectura como acto pedagógico
en sí mismo, que no necesita de artificios", dijo en el acto de
lanzamiento. Luego trazó una relación entre programas de lectura y los gobiernos
populares. Recordó que el Plan Nacional, creado durante la presidencia de Raúl
Alfonsín en 1984, fue discontinuado en los ‘90 y nuevamente vaciado en 2016,
“cuando en menos de un año ya no se entregaron más libros, porque se decía que
‘en la escuela había demasiados’”.
En el amplio salón del Museo del Bicentenario hubo
referentes de los gremios docentes, como Sonia Alesso, Roberto Baradel y
Eduardo López. “Vamos a trabajar para que en cada una de las escuelas haya
bibliotecas, bibliotecarios y espacios confortables donde se pueda acceder a la
lectura”, aseguró Baradel al expresar el apoyo de los sindicatos docentes.
En las primeras filas del público hubo y editores: el
escritor conductor Alejandro Dolina, el filósofo Darío Sztajnszrajber, Ema
Wolf, Mempo Giardinelli, Silvia Schujer, Juan Sasturain, Canela, Ricardo
Mariño, Mario Méndez, Marcelo Figueras; los ilustradores Isol e Istvansch y la
titular de la Fundación El Libro, María Teresa Carbano. Entre los funcionarios
de Educación estuvieron la viceministra Adriana Puiggróss, Graciela Morgade y
Pablo Gentili.
Más tarde, en una conferencia de prensa, el dirigente de los
trabajadores gráficos bonaerenses, Héctor Amichetti, apuntó un dato que habla
sobre el acceso a los libros: en 2014, en el país se imprimieron 129 millones
de ejemplares, lo que representaba más de 3 libros por habitante. En 2018 sólo
se imprimieron 43 millones de libros, menos de un libro por habitante.
“El Plan de Lectura no se limita a imprimir o vender más
libros”, completó la idea la escritora Claudia Piñeiro en la rueda de prensa.
“Hay que iniciar a los chicos en la lectura, que tiene un camino de
iniciación". Piñeiro explicó que este va a ser el rol de los mediadores
con los que el Plan va a trabajar para llegar a las franjas sociales donde el
acceso a los libros ha quedado vedado.
De acuerdo a los datos de Educación, al 70 por ciento de los
chicos de los sectores vulnerados nunca les han leído un cuento. Esta etapa del
Plan de Lecturas va ser implementada desde febrero, a través de una red de
lectores de alcance federal.

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