La empresa petrolera había comunicado un
incremento del 5% en combustibles, pero fue desestimado por pedido del
Presidente de la Nación.
La empresa petrolera estatal YPF dio marcha
atrás y suspendió el aumento del 5% en el precio de los combustibles que había
anunciado y que empezaba a regir desde anoche.
YPF había anunciado ayer un aumento del 5%
en el valor de los combustibles y como es habitual, la medida se replicaría en
el resto de las petrolera, pero el presidente Alberto Fernández le pidió al
titular de YPF, Guillermo Nielsen, dejar sin efecto un aumento del 5% previsto
en los precios de los combustibles, con el objetivo de evitar que se recaliente
la inflación.
La medida, que había sido comunicada a las
principales estaciones de servicio de la red y regiría desde hoy, iba a tener
un efecto cascada sobre toda la cadena de abastecimiento, ya que YPF controla
casi el 60% del mercado.
Fernández le trasmitió al titular de YPF la
“inconveniencia” de avanzar con ese ajuste, en un momento en que el Gobierno
está tratando de desacelerar el ritmo de la inflación.
YPF concentra más del 55 por ciento del
mercado. Por lo tanto, el resto de las empresas suelen seguir sus pasos aunque
el sector esté formalmente desregulado. El problema es que si deciden aumentar
y distanciarse demasiado de los valores que tiene la petrolera controlada por
el Estado Nacional corren el riesgo de seguir perdiendo mercado. A raíz de
ello, lo que decide YPF impacta en el conjunto del sector.
Luego de la derrota en las elecciones
primarias, el gobierno de Macri anunció un congelamiento del precio del crudo y
los combustibles para intentar revertir el resultado, pese a que el dólar había
subido 25 por ciento al día siguiente de las PASO. Una vez consumada la
victoria de Alberto Fernández en primera vuelta, la reacción fue exactamente la
contraria. A comienzos de noviembre se autorizó un incremento de 5 por ciento
pese a que el congelamiento todavía no había terminado. A mediados de
noviembre, cuando se puso fin al control, llegó otro incremento de 5 por ciento
y el 1 de diciembre se aplicó un nuevo retoque de hasta 6,3 por ciento. De este
modo, en apenas un mes la suba llega casi al 18 por ciento acumulando hasta un
44,5 por ciento en el año en el caso del gasoil, por debajo de la inflación.
Las empresas venían presionando para
aplicar un último ajuste, sobre todo porque la suba de retenciones las alejó
todavía más de la paridad de exportación. Sin embargo, terminó primando la
decisión de no autorizar aumentos en estos primeros seis meses de gobierno, en
línea con lo ocurrido con el transporte de pasajeros y servicios públicos como
luz y gas.

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